Un nuevo estudio ha vuelto a llamar la atención
sobre la relación entre el consumo de bebidas con azúcar y la obesidad en los
niños. Cuanto más bebidas azucaradas se consumen, mayores son el índice de
masa corporal y el riesgo de obesidad infantil. Esta es la conclusión de un
trabajo publicado en el último número de la revista médica The Lancet
y realizado en Estados Unidos, donde los casos de obesidad infantil se han
duplicado entre 1980 y 1994.
En España, la obesidad infantil también empieza a ser un problema, pues se calcula que entre el 3% y el 9% de los menores de 14 años presenta sobrepeso, aunque todavía esta prevalencia está lejos de la de Estados Unidos (entre el 15% y el 25% de los niños pesa demasiado) y otros países anglosajones. Los expertos advierten que un niño obeso tiene un 40% de posibilidades de convertirse en un adulto obeso y que la situación española podría acercarse a la de esos países en tan sólo una década si no se toman medidas. El componente genético de la obesidad ha sido estimado en un 40%, mientras que el 60% restante se atribuye a factores ambientales. En los sucesivos estudios se han identificado diversos factores ambientales relativos a la dieta y a la actividad física que podrían contribuir a la obesidad. Uno de estos factores, al que no se ha prestado mucha atención, es precisamente el consumo de bebidas con azúcar. De acuerdo con los datos publicados en The Lancet, entre los años 1989 y 1995 el consumo de bebidas sin alcohol creció de 195 a 275 mililitros en la población general, y de 345 a 570 mililitros entre los adolescentes. La mitad de los estadounidenses y la mayoría de los adolescentes consume refrescos a diario, y la mayoría de estos refrescos lleva azúcar en lugar de edulcorantes artificiales. Ante estos datos, el equipo de investigadores dirigido por David Ludwig, del Hospital Infantil de Boston (EE UU), se propuso determinar la relación existente entre el cambio en el consumo de bebidas con azúcar y el índice de masa corporal y la influencia de la obesidad entre los escolares durante dos cursos académicos. Los investigadores seleccionaron 548 escolares (con una media de 11,7 años) y los estudiaron desde octubre de 1995 hasta mayo de 1997. En estos 19 meses examinaron la relación entre la situación inicial y el cambio en el consumo de bebidas azucaradas, por una parte, y la diferencia en las medidas de obesidad, por otra, y ajustaron los datos por los posibles factores de confusión. Los resultados reflejan que por cada ración adicional de bebida azucarada consumida, tanto el índice de masa corporal como el riesgo de obesidad se incrementan en un 60%. El consumo inicial de bebidas azucaradas también se relacionó independientemente con el cambio en el índice de masa corporal. En un comentario adjunto, los investigadores France Bellisle y Marie-Françoise Rolland-Cachera, del Inserm de París, apuntan como una posible explicación que el exceso de energía que se obtiene en forma líquida no se compensa fácilmente en las posteriores comidas sólidas. |
martes, 21 de junio de 2016
Las bebidas azucaradas engordan a los niños
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