martes, 21 de junio de 2016

Medir la cintura ayuda a determinar el riesgo cardiovascular


Tomar la medida de la circunferencia de la cintura es una manera de valorar el riesgo cardiovascular, pero casi la mitad de los médicos de familia, un 42 por ciento, no conoce esta medida.

En la encuesta La salud de las naciones, que fue presentada en el Día Mundial del Corazón, se determinó que esta medida para evaluar el riesgo cardiovascular, no se utiliza en España porque es poco conocida. En el resto de Europa tampoco es conocida, y se calcula que un 49 por ciento de los médicos de familia la desconoce.

Este año en la campaña del Día Mundial del Corazón se han centrado en la obesidad abdominal. Las grasa intraabodminal que se acumula alrededor de los principales órganos del cuerpo es especialmente peligrosa y conlleva mayor riesgo cardiovascular, diabetes, colesterol... y ganar peso en la zona de la cintura comporta mayor riesgo que en otras partes del cuerpo, pero pocas personas aprecian esta distinción. Si quiere información extensa sobre como reducir grasa abdominal, entre en esta web, comoreducirgrasaabdominal.com





Aunque el 41 por ciento de los españoles conoce el riesgo de la obesidad intraabdominal, en general existe la preocupación por el exceso de peso, sin realizar una distinción por el lugar en el que está localiza. 

En el caso de España,un 72 por ciento de pacientes con riesgo de enfermedad cardiovascular, no han obtenido información de la grasa abdominal y la relación con la enfermedad cardiovascular.

El presidente de la Fundación Española del Corazón, Basilio Moreno, indicó que &quotmedir la cintura no es todavía una práctica médica habitual en España&quot, aunque añadió que estaba “seguro” de que progresivamente alcanzaría un “lugar más destacado en cualquier examen médico enfocado a la prevención de enfermedades cardiovasculares.”





Tan sólo a un 15 por ciento de pacientes con riesgo de enfermedad cardiovascular se les ha pedido esta prueba tan sencilla y rápida como medir la cintura, a pesar de que un 54 por ciento de los médicos españoles aprecian la importancia de la obesidad abdominal en el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. 

Con la medición de la cintura que es muy simple, se puede averiguar si existe un mayor riesgo de enfermedad cardiovascularL la media europea está situada en 88 centímetros en el caso de mujeres y 102 centímetros en hombres. Si se superan estas cifras en la circufenrencia de la cintura, es aconsejable acudir al médico.      

Las bebidas azucaradas engordan a los niños




Un nuevo estudio ha vuelto a llamar la atención sobre la relación entre el consumo de bebidas con azúcar y la obesidad en los niños. Cuanto más bebidas azucaradas se consumen, mayores son el índice de masa corporal y el riesgo de obesidad infantil. Esta es la conclusión de un trabajo publicado en el último número de la revista médica The Lancet y realizado en Estados Unidos, donde los casos de obesidad infantil se han duplicado entre 1980 y 1994.

En España, la obesidad infantil también empieza a ser un problema, pues se calcula que entre el 3% y el 9% de los menores de 14 años presenta sobrepeso, aunque todavía esta prevalencia está lejos de la de Estados Unidos (entre el 15% y el 25% de los niños pesa demasiado) y otros países anglosajones. Los expertos advierten que un niño obeso tiene un 40% de posibilidades de convertirse en un adulto obeso y que la situación española podría acercarse a la de esos países en tan sólo una década si no se toman medidas.

El componente genético de la obesidad ha sido estimado en un 40%, mientras que el 60% restante se atribuye a factores ambientales. En los sucesivos estudios se han identificado diversos factores ambientales relativos a la dieta y a la actividad física que podrían contribuir a la obesidad. Uno de estos factores, al que no se ha prestado mucha atención, es precisamente el consumo de bebidas con azúcar.
De acuerdo con los datos publicados en The Lancet, entre los años 1989 y 1995 el consumo de bebidas sin alcohol creció de 195 a 275 mililitros en la población general, y de 345 a 570 mililitros entre los adolescentes. La mitad de los estadounidenses y la mayoría de los adolescentes consume refrescos a diario, y la mayoría de estos refrescos lleva azúcar en lugar de edulcorantes artificiales. Ante estos datos, el equipo de investigadores dirigido por David Ludwig, del Hospital Infantil de Boston (EE UU), se propuso determinar la relación existente entre el cambio en el consumo de bebidas con azúcar y el índice de masa corporal y la influencia de la obesidad entre los escolares durante dos cursos académicos.


Los investigadores seleccionaron 548 escolares (con una media de 11,7 años) y los estudiaron desde octubre de 1995 hasta mayo de 1997. En estos 19 meses examinaron la relación entre la situación inicial y el cambio en el consumo de bebidas azucaradas, por una parte, y la diferencia en las medidas de obesidad, por otra, y ajustaron los datos por los posibles factores de confusión. Los resultados reflejan que por cada ración adicional de bebida azucarada consumida, tanto el índice de masa corporal como el riesgo de obesidad se incrementan en un 60%. El consumo inicial de bebidas azucaradas también se relacionó independientemente con el cambio en el índice de masa corporal.
En un comentario adjunto, los investigadores France Bellisle y Marie-Françoise Rolland-Cachera, del Inserm de París, apuntan como una posible explicación que el exceso de energía que se obtiene en forma líquida no se compensa fácilmente en las posteriores comidas sólidas.